El pescado azul está de moda y todo el mundo conoce sus innegables beneficios como protector vascular y regulador de la tensión arterial.
La "moda" del pescado azul empezaría en 1973 cuando dos científicos -Bang y Dyerberg- se preguntaron por qué los esquimales apenas padecían problemas cardiovasculares y acabaron llegando a la conclusión de que se debía a su dieta, casi exclusivamente a base de pescado. Posteriores estudios en la población japonesa -que también se alimenta preferentemente de pescado- confirmarían su valor cardiosaludable. Luego, otros estudios -en la misma línea- acabarían estableciendo finalmente que bastaba tomar unos 30 gramos diarios (el equivalente a dos platos de pescado a la semana) para que se redujera hasta un 50% la posibilidad de contraer enfermedades cardiovasculares.
Los famosos ácidos Omega 3 -derivados n-3 del ácido linoléico, ayudan a controlar algunos de los factores responsables de los infartos de corazón y de la mala circulación cerebral a largo plazo- así como efectos positivos en enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis reumatoide.
Como todas las carnes, el consumo de pescado implica fundamentalmente un aporte de proteínas y grasas. Es decir, nos proporciona elementos plásticos (las proteínas) y la energía que quema nuestro organismo en forma de grasas. Pero la ventaja del pescado azul estriba en su riqueza en grasas -especialmente de ácidos grasos poliinsaturados- que compiten con el colesterol "malo" de nuestro organismo y aportan la energía necesaria sin los peligrosos efectos secundarios de su depósito en las arterias, como sucede con la mayor parte de las grasas animales.
Por otro lado, el pescado azul se digiere mucho mejor que la carne y es una buena ayuda en las dietas de reducción de peso. Y, además, es sabroso. En suma, tiene las ventajas de la carne y ninguno de sus inconvenientes.
Los salmónidos viven tanto en mares como en ríos y su característica carne anaranjada es familiar en todas las mesas españolas. Comparten con el resto de los pescados azules sus valores cardiosaludables y, además, son mucho más apreciados gastronómicamente. Como el pollo, el salmón, la trucha o el black-bass han dejado hace mucho tiempo de ser un alimento de lujo para ricos. Especialmente desde que estos sabrosos teleósteos empezaron a criarse industrialmente en viveros por lo que en la actualidad pueden encontrarse -a precios ciertamente asequibles- en casi cualquier lugar del mundo.
Mención parte merece la trucha de mar o reo, de carne mucho más firme y sabrosa que su congénere fluvial y que admite las mismas preparaciones que el salmón y la trucha o el black-bass.
Los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 son "grasas buenas" que transportan vitaminas liposolubles, reducen los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre, bajan la tensión sanguínea elevada y ayudan a controlar algunos de los factores responsables de la enfermedad vascular crónica, es decir, del infarto y de la mala circulación cerebral a largo plazo. Es tal su importancia y tantas sus propiedades beneficiosas que los especialistas recomiendan consumir productos que contengan omega 3 al menos tres veces por semana. Y la recomendación se convierte en exhortación para aquellos individuos con mayor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares sea por su condición genética (hipercolesterolemia familiar), nutricional (obesidad) o patológica (diabetes).
Las virtudes del pescado azul diluyen cualquier duda sobre la conveniencia de incluirlo como ingrediente fundamental de nuestra alimentación. Tan sólo deben moderar su consumo quienes tienen niveles elevados de ácido úrico. El pescado azul es una buena fuente de minerales, como yodo, hierro, fósforo, magnesio y calcio –este último se obtiene si se come con espina–. Su contenido en grasa supone entre un 8 y un 10% de su peso fresco, mientras que el del pescado blanco no alcanza el 3%. Pero esas grasas son de lo más saludable, porque son insaturadas, entre las que están los ácidos grasos omega-3, muy beneficiosos para la salud.
Puedes comer pescado azul todo el año si vas cambiando de especie. Por ejemplo, el salmón y la trucha están disponible todo el año.
ESPECIES PARA ELEGIR
El grupo de especies de pescado azul es amplio. Seguro que encuentras entre ellas tus preferidas. Enumeramos algunas de las más consumidas y que más platos inspiran: Anchoa, Arenque, Atún, Bacalao, Besugo, Bonito, Caballa, Cazón, Congrio, Emperador o Pez Espada, Jurel, Lenguado, Lubina, Mújol o Lisa, Palometa, Róbalo, Salmón, Sardina, Salmonete, Trucha, Verdel o Estornino.
El pescado azul es uno de los grupos de alimentos ricos en ácidos grasos esenciales omega-3. Se llaman esenciales porque nuestro organismo no los fabrica, y es necesario ingerirlos en la alimentación. Sus posibles beneficios son sobresalientes: